Categoría: Balnearios

Cabo Polonio

Cabo Polonio

Desde sus orígenes como pueblito de pescadores, Cabo Polonio ha sabido preservar esas características que lo convierten en el destino más especial de Uruguay. Declarado Área Protegida y Parque Nacional por su gran riqueza ecológica, el Cabo es un lugar casi apartado de la civilización tal como la conocemos: solo se puede llegar atravesando dunas y mediante los vehículos autorizados, no hay luz eléctrica y el agua se sigue extrayendo de pozos.

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Playa sur

Entre otras particularidades, tiene el Faro más al este del país, un paisaje de casitas coloridas y simples que marcan la identidad del lugar junto con las leyendas de naufragios y otras, historias locales, la reserva más grande de lobos marinos en el mundo, y dos playas al norte y al sur que parecen marcar la frontera con el fin del mundo tecnificado que conocemos.

Ubicación

El acceso a Cabo Polonio se encuentra en el kilómetro 264.500 de la ruta 10, donde se ubica la Terminal de la entrada. Como no se puede ingresar en auto, hay que dejar los vehículos allí (cuesta $ 200 uruguayos por día en alta temporada y $ 170 en baja) y recorrer los 7 kilómetros hasta el pueblo en las los camiones autorizados. También se puede llegar a pie, pero son más de dos horas de caminata.

Transporte al Cabo

  • Desde la Terminal al Cabo:

Días y horarios: 10:30; 15:30; 17:30 y 20hs todos los días. De Lunes a Vienres se suma uno a las 5:30 a.m. y a las 7.

  • Desde el Cabo a la Terminal:

Días y horarios: 14; 16 y 18hs todos losdías. De Lunes a Viernes se suma uno a las 6 y a las 7:30 a.m.

  • Costos:

Boleto que vale por un viaje ida y vuelta, por persona (se abona en la Terminal).

Mayores: $170 (pesos uruguayos)
Niños de 5 a 8 años: $100
Niños menores de 5 años: sin costo.
Tabla de surf: $100

Historia

El nombre “Polonio” se le dio al Cabo a causa de un naufragio ocurrido el 31 de enero de 1753. El barco se llamaba Nuestra Señora del Rosario, Señor de San José y las Ánimas y su capitán, Joseph Polloni, era famoso por su afición a los vinos. Las historias lo señalan como principal culpable del naufragio luego de haber dado rienda suelta a esa afición una noche en su camarote.

Los primeros pobladores llegaron hacia la segunda mitad del siglo XIX atraídos por la población de lobos, cuya piel era muy codiciada. Más adelante, alrededor de 1940, se instalaron los primeros pescadores. En los sesenta llegaron los turistas más aventureros, y en las décadas siguientes el turismo siguió creciendo hasta afianzar al Cabo Polonio como uno de los destinos uruguayos más reconocidos internacionalmente.

El último mojón en la historia del Polonio fue su declaración como Área Protegida en 2009, lo que comenzó a atraer mucho turismo por el día, pero también cambió la normativa sobre la propiedad privada y ha suscitado muchas discrepancias entre los pobladores, el gobierno, los propietarios de la tierra y los turistas. Para comprender más sobre la historia de la propiedad en Cabo Polonio y la compleja situación actual, recomendamos esta nota de nuestro blog que ahonda en el tema.

Playas

El cabo de rocas separa las dos playas del balneario. Al norte está la Playa La Calavera, que se extiende 7 kilómetros hasta llegar al Arroyo de Valizas. En esta playa (más conocida simplemente como Playa Norte) se puede probar suerte con la pesca en la zona rocosa, y esperar el arribo de los botes pesqueros luego de su jornada en el mar. Del lado opuesto del Cabo, la Playa Sur, que se abre paso por más de 50 kilómetros de costa rodeada de vegetación agreste, con mar picado ideal para practicar surf.

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Actividades

Con tantos kilómetros de costa espectacular, hacer playa es la actividad preferida en el Cabo. Los que buscan soledad siempre encuentran algún rincón aislado, y los más deportistas siempre encuentran el desafío de las olas para nadar o surfar.

 Las caminatas por la costa –sobre todo la clásica travesía del Cabo a Valizas- o alrededor del cabo viendo los lobos sobre las rocas son actividades imperdibles donde el contacto con la naturaleza se complementa con vistas inolvidables del paisaje del pueblo.

De noche, la pesca a la encandilada es otra tradición del lugar, junto a los fogones donde siempre suena alguna guitarra.

Paseos

El pueblo de día:
Un clásico de las mañanas o las tardes en el Polonio es ir a  dar la vuelta al cabo, ya sea empezando por la Playa Sur o por la Norte. En esta vuelta se pueden ver el icónico Faro y muchas de las mejores casas pueblo, además de una vista panorámica increíble desde lo más alto de las rocas, donde hay cientos de lobos marinos descansando.

El pueblo de noche:
El pueblo a la noche adquiere una mística incomparable, la falta de alumbrado eléctrico deja que las estrellas brillen como en pocos puntos del país, por lo que solo mirar hacia arriba hace que el paseo valga la pena. Los bares con música en vivo, las luces de las velas y los artesanos dan vida a la localidad tras el anochecer. El paseo siempre da lugar a alguna sorpresa: artistas callejeros, fogones improvisados, fiestas electrónicas surgidas como de la nada en medio de las dunas. Muchos turistas de balnearios cercanos solo visitan el Cabo por el día, sin saber que la verdadera magia, quizás, empieza a surgir de noche.

El Faro:
La icónica torre es lo primero que se aprecia en el paisaje a medida que el visitante se acerca al Cabo. A su altura de 26 metros se suma la elevación de las rocas donde se encuentra, alcanzando casi 40 metros sobre el nivel del mar. Subir sus 132 escalones y disfrutar de la panorámica que ofrece es una experiencia inolvidable.

Paseos cercanos al Cabo Polonio

  • Cerro de la Buena Vista: Ubicado 5 kilómetros al norte del pueblo, es un paseo más que recomendado, sobre todo cuando se emprende la caminata del Cabo a Valizas. Tiene 56 metros de altura y está cubierto de arena; desde la cima se aprecia una hermosa postal que incluye el paisaje de las dunas, y en el mar la Isla Seca y la Isla de Castillos Grande.
  • Laguna de Castillos: Un paseo perfecto para los amantes del ecoturismo, a pocos minutos de la salida del Polonio. La laguna tiene casi 100 km2 de superficie y se puede llegar a ella navegando el Arroyo Valizas, partiendo desde la carretera, en botes que se alquilan en la agencia Monte Grande, ubicada en el kilómetro 267 de la ruta 10.
  • Monte de ombúes: Con acceso en el kilómetro 267 de la ruta 10, este bosque único en el mundo se extiende a lo largo de 20 kilómetros en la costa de la Laguna de Castillos. Se puede hacer una visita guiada para descubrirlo mejor.

Balnearios cercanos

Barra de Valizas está apenas a 7 kilómetros de caminata por la playa, al norte; aunque también se puede llegar por la ruta 10 en su acceso del kilómetro 271. Por su cercanía, ambos balnearios están muy ligados, y es frecuente que los veraneantes de Valizas destinen un día –o mejor, un día y una noche- a visitar el Cabo emprendiendo la clásica travesía por la costa.

Los que estén dispuestos a abandonar el Cabo y hacer el camino hasta Valizas, disfrutarán las vistas impresionantes de lagunas, bañados y el arroyo visto desde las dunas. Algunas de ellas alcanzan los 30 metros de altura, lo que las convierte en un escenario ideal para el sandboard, deporte practicado todo el año. Valizas también es conocido por su movida nocturna bohemia, con varios bares y música callejera.

Gastronomía

En el pueblo hay una buena variedad de restaurantes, todos con el estilo rústico y distendido del lugar. Los platos caseros, las minutas y los frutos del mar son la propuesta más destacada. La mayoría  de los restaurantes suele cerrar cuando termina la temporada. Importante: al no aceptar tarjetas de crédito, recordar siempre llevar efectivo en moneda nacional.

Recomendamos:

  • Lo de Dany y La Majuga: Estos dos típicos comipasos son la opción más económica en minutas como milanesas al pan o hamburguesas; aunque su propuesta incluye especialidades más costeras como pescado fresco, paella, buñuelos de algas y camarones. Están ubicados en la calle principal hacia el este de la terminal, y lo más importante, abren todo el año.
     
  • Al fin y al cabo: Uno de los mejores paradores del Uruguay tanto por su ubicación sobre la Playa Sur, su linda ambientación y su ambiente de buena onda y familiaridad que se percibe desde que uno ingresa. Con un perfil de resto-pub, tiene un menú muy variado, aunque los clientes frecuentes saben que nadie puede irse sin probar las rabas, las miniaturas o la pesca del día. Hacia la tardecita, mucha gente sube de la playa en busca de una picada, trago y buena música. Es frecuente que, mientras cae el sol frente al parador, se armen fiestas tempraneras, con bandas en vivo o música de DJs.
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Abre sólo en temporada, de 12:30 hasta las 22:00:  Facebook
  • Los Duendes: Es uno de los lugares más especiales para salir a cenar en el pueblo. Tiene una ambientación cálida y una cocina a la vista, a cargo de María, la dueña del lugar, entrañable personaje del Polonio. El menú se destaca por ofrecer platos saludables, sin frituras. Se sirven pescados y carnes con arroz integral o verduras salteadas. De postre, frutas. Los Duendes se encuentra frente al almacén Lujambio.
     
  • Lo de Chiche: Otro gran clásico del pueblo, atendido por Gustavo y su mamá, personajes típicos del Polonio. Su cocina es ideal para los que buscan platos buenos, sencillos y generosos. Se caracteriza por tener siempre carne de jabalí  y cordero hechos al horno de barro con papas y boñatos. También son recomendables las pastas caseras.
     
  • La Perla: Con un hermoso deck sobre la Playa de La Calavera, a pasos del mar, el restaurante de la posada La Perla se destaca por su buena cocina y por ser de los pocos locales donde se aceptan tarjetas de crédito y hay baño.

 Vida nocturna

Lo más lindo de la noche del Polonio es mirar el cielo: como no hay luz eléctrica, en época de luna llena o en las noches sin luna el espectáculo de las estrellas es una experiencia única en la costa uruguaya, solo comparable a los parajes más despoblados de la campaña. Y si hay noctilucas, caminar por la orilla del mar hace que el espectáculo de luces sea doble.

Después de ver unas cuantas estrellas fugaces, hay que vivir la experiencia de caminar por el pueblo de noche, encontrando los fogones que van surgiendo tanto en las dos playas.  El centro es muy activo en verano, sobre todo durante la primera quincena de enero, cuando hay muchos grupos de música y artistas callejeros dando sus espectáculos en diferentes pubs y barcitos del Cabo.

Para moverse un poco más, durante el verano hay fiestas ocasionales en las playas (hay que ir buscando las luces y la electrónica sonando en medio de la oscuridad) o las que se organizan en algunas casas de la Playa Norte.

Lo de Joselo: Situado en la calle principal, al este de la terminal, este lugar merece mención especial entre los bares del Cabo. Tanto por la impronta de su dueño, Joselo, personaje ya legendario del pueblo, como por lo original de la ambientación, este bar es un clásico imperdible en la noche del pueblo. Piso armado con fondos de botellas, amapolas dando una atmósfera selvática y mesas y sillas todas diferentes forman el entorno perfecto para disfrutar la música en vivo mientras se prueba alguna picada. Nadie puede irse sin probar el licor de butiá casero.   

La Estación: Es la única discoteca del pueblo y el único lugar abierto –si no hay alguna fiesta de playa- después de las 3:30. Para que la música no llegue a los vecinos, el lugar es cerrado y suele llenarse bastante.

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Faro de Cabo Polonio en la noche (Fuente)

¿Sabías qué?

  • La noche del 31 de diciembre es muy especial en el Polonio. Es el primer día en el año en que parece que no entrara más nadie en el pueblo, todas las casas se ven iluminadas por las velas hasta tarde, y hay más fogones y guitarreadas que en cualquier otra noche. A la medianoche, se recibe el Año Nuevo con muchísimos fuegos artificiales, y desde hace tiempo ya hay dos familias que “compiten” por brindar el mejor espectáculo de pirotecnia, en beneficio de todo el pueblo que vive un show de luces magnífico y prolongado. Esta noche, además, es la única en la que el parador Al Fin y al Cabo ofrece una fiesta en la playa hasta tarde, congregando a todo el balneario en la mejor fiesta de la temporada.
     
  • El conde Adrien de Gerlache, nacido en Bélgica en 1866, dirigió la primera expedición a la Antártida que logró pasar un invierno en esas tierras a fines del siglo XIX. Su barco, una fragata  llamada “Bélgica”, ancló en Cabo Polonio, frente a la playa La Calavera, para evitar fuertes vientos. Los científicos de a bordo desembarcaron para estudiar la zona, realizando un croquis del lugar. Quien esté interesado en conocer los pormenores de esta historia, puede leer la detallada crónica aquí.

Servicios

Por su estilo rústico y conectado con la naturaleza, Cabo Polonio solo cuenta con locales comerciales para abastecerse de lo necesario. Esto significa que no es cierta la idea de que para ir al Cabo hay que llevar un arsenal de provisiones, porque hay dónde comprarlas como en cualquier otro balneario. Hay tres almacenes en el pueblo; el más conocido es el de Lujambio, que tiene el encanto típico de los viejos almacenes de la campaña.

Luz eléctrica: Como ya se sabe, en el Cabo no hay corriente eléctrica. El único cableado del lugar abastece al Faro y su administración. Las casas que tienen luces o electrodomésticos son a batería que se cargan mediante energía eólica o solar; incluso algunas tienen heladeras y freezer a gas. Los generadores están permitidos solo para los comercios, y tienen que tener protección contra la contaminación sonora.

Agua: Tampoco hay suministro de agua corriente; el agua que se consume en las Playas Sur y La Calavera es de cahcimba, mientras que en la zona del cabo, debido a la altura en que se instalan, las casas usan el agua de lluvia: la cargan en pozos y luego la bombean a mano o con batería a los tanques del techo. En ocasiones, para compensar la falta de agua en temporada alta, se trae agua extra del Arroyo Valizas.

 Otros servicios: En el pueblo hay comisaría, escuela y policlínica. En la Terminal de la entrada se venden los pasajes locales para llegar al Cabo y también los boletos de ómnibus para otras localidades de Rocha. Inaugurada hace dos años, la nueva Puerta del Polonio tiene un pequeño museo –solo para entretenerse mientras se espera el transporte-, una pequeña cafetería, información turística y baños en muy buenas condiciones.

Tener en cuenta

Aunque las provisiones y servicios esenciales están cubiertos, Cabo Polonio no cuenta con todas las comodidades a las que muchos veraneantes pueden estar acostumbrados. Por lo tanto, antes de emprender viaje, es importante tener en cuenta algunas cosas:

  • No hay cajero automático; el más cercano se encuentra en Aguas Dulces (Avenida de los Palafitos esquina Madreselva, supermercado El Oso), o en Castillos (calle Ferrer 1347). Salir del Polonio a buscar efectivo no es la opción más cómoda, así que conviene llevar en efectivo lo que se vaya a gastar (porque además casi en ningún lugar aceptan tarjetas de crédito).
     
  • El viaje en los vehículos autorizados desde la Puerta del Polonio cuesta $170 ( $100 si se trata de niños entre 5 y 8 años, menores de 5 viajan gratis). Las tablas de Surf y el exceso de equipaje a veces se cobran como una persona más.
     
  • Por ser Área Protegida, está prohibido acampar en el Polonio, por lo que las carpas también deben ser dejadas en la Puerta de Entrada y retiradas al retorno.
     
  • En temporada alta no se recomienda tomar agua de pozo debido a que puede haber contaminación entre los pozos negros y las cachimbas. Siempre optar por agua mineral, incluso para el mate.
     
  • Por su particular sistema sanitario, el tema de los baños es bastante complejo en el Polonio, sobre todo para los que van a pasar el día. La mayoría de los comercios y restaurantes no tienen baños. Existen unos baños públicos en el centro y también se está extendiendo la modalidad de los baños ecológicos.
     
  • Una de las polémicas que trajo la apertura de la nueva Puerta del Polonio es que ahora los pasajes para entrar y salir del Cabo y los de los buses hacia Montevideo o el Chuy se compran allí y no en lo de Lujambio como había sido siempre. Esto reduce la movilidad de los pobladores, ya que si desean cambiar un pasaje, por ejemplo, tienen que trasladarse en un camión hasta la entrada.  
     
  • Otra de las novedades que trajo la nueva entrada al Polnio  y que tambien es muy discutidas por los que frecuenta el Cabo, es el precio del estacionamiento que hasta el año 2012 era a voluntad y a aprtir de ese verano paso a costar  $ 200 por día.

Baja temporada

La vida no cambia mucho en baja temporada excepto por la merma en la cantidad de visitantes y algunos cambios de horarios en cuanto al servicio de transporte. Hay bares y restaurantes que cierran, pero para suerte de los que desean disfrutar la belleza del lugar fuera del verano,

Cabo Polonio todo el año

Cuando la zona fue declarada Parque Nacional y al ser incluida en Sistema Nacional de Áreas Protegidas se regulan las actividades, incluyendo las nuevas edificaciones. Esto, por el momento, congela en el tiempo a esta localidad brindándole una identidad que se espera no cambiará y que es firmemente mantenida por sus 100 habitantes -– básicamente los pescadores, los artesanos y el personal del Faro-.

Links de interés

  •  La página web de la Puerta del Polonio
     
  • El informe titulado “El último santuario”, escrito por Néstor Ganduglia y Silvia Scarlato, tiene una completa información detallada de Cabo Polonio desde su prehistoria hasta nuestros días, pasando por leyendas locales, anecdotario y costumbres curiosas: Ver

Imperdible documental de los Brasileros Paulinho Azevedo y Katia Morales Gaitán. El título, “Al Polonio déjalo ser”, toma una frase la lucha de los pobladores para que el Polonio continúe como hasta ahora.

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Categoría: Balnearios, 08 Agosto, 2017

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