"Mi corazón tiene forma de Uruguay" | Casas en el Este


El Este tiene su huella


"Mi corazón tiene forma de Uruguay"

“A veces observo o analizo lo realizado en mi larga vida y, al enfrentarme a la variedad de temas enfocados, no sé si es verdad que hice lo que hice o no, al revisarlo, me lo imagino”, Carlos Páez Vilaró; Posdata.

El 1º de noviembre del 2015 se cumplió el aniversario número 92 del nacimiento Carlos Páez Vilaró (1923 - 2014). Fue un doble aniversario, porque también es el día en el que, a sus 35 años, descubrió el emplazamiento donde levantaría la legendaria Casapueblo, en Punta Ballena

La faceta más conocida, fue la del artista. Pero Paéz Vilaró también fue esposo y padre de seis hijos. Uno de ellos, Carlos Miguel Paéz, sobreviviente de la tragedia de Los Andes. Paéz Vilaró, como padre, participó activamente en la búsqueda de los sobrevivientes que viajaban en el avión que transportaba al equipo de rugby Old Christians y que se estrelló en 1972 en la cordillera. Esta experiencia dio origen a su primer libro, "Entre mi hijo y yo, la luna".

A sus 20 años, Carlos Páez Vilaró comenzó su vínculo con el candombe, vivió e instaló su atelier de pintura en una casona (conventillo Mediomundo), donde vivían muchas familias afrodescendientes con quienes descubrió y se enamoró de la cultura afrouruguaya. Esto lo llevó a buscar y descubrir el arte de países a los cuales viajó como Brasil, Repúbica Dominicana, Senegal, Liberia, Congo, Camerún, Haití, Nigeria... donde también dejó su huella realizando obras y exposiciones. De ahí en más no paró, multifacético e incansable tiene en su historial inumerables obras en distintas técnicas, desde la pintura a la arquitectura pasando por la escultura.

Más que hacer una reseña o biografía, Casas en el Este quiere rendirle homenaje, dar un breve paseo por el arte, el talento y la calidad humana de uno de los artistas uruguayos más significativos del siglo XX.

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(Foto: Ecos Sublimes)

El artista y su obra

“...yo siempre llevé a Uruguay en mi corazón, es más, mi corazón tiene forma de Uruguay", Carlo Páez Vilaró (entrevista realizada por Julio Romero

Entre otras cosas, fue pintor, muralista, escultor, ceramista, escritor, compositor, constructor. Las personas que lo conocieron lo describen siempre como una gran persona, un gran amigo, emprendedor en todo momento hasta sus últimos años.

También fue un autodidacta. Con uno de sus hermanos, Jorge, a los 8 años ya hacía historietas, las pintaba y las vendía en el barrio. Viajó por todo el mundo y llegó a conocer a otros grandes como Andy Warhol, Pablo Picasso, Salvador Dalí, Jean Cocteau, quienes le animaron siempre a seguir adelante con su arte.

Se inició en la pintura en la década del ‘40, gracias al impacto que le produjo la obra del también oriental Pedro Figari.

Sus fuentes de inspiración fueron principalmente la mujer, el sol, el folklore uruguayo y “la negritud” (como llamaba con afecto a la cultura afrodescendiente, que lo acunó como a uno más).

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Obra pintada en Casapueblo (Foto: El mundo de Gissel)

Casapueblo

“Una vez me miré al espejo y vi que en mi cara no había una sola línea recta. Y entonces pensé que había que hacer una arquitectura que no tuviera líneas rectas, más humana”, Carlos Páez Vilaró; (entrevista publicada en Bitacora)

Recostada sobre la colina oeste de Punta Ballena, es su obra más emblemática, donde muestra su faceta de arquitecto (sin serlo) y escultor. Casapueblo casi no tiene líneas rectas, su construcción está inspirada en la labor que realizan los horneros para construir su nido, y su principal motor fue la amistad.

Sin planos, construyendo con sus manos, Carlos Páez Vilaró invitaba a sus amigos a visitarlo, cuando decidió vivir allí, y les prometía construirles una habitación si se quedaban más tiempo del que inicialmente pensaban.

Así fue creciendo, como collar de perlas y de amigos. Fue su taller definitivo, durante medio siglo se desarrolló hasta convertirse en lo que es hoy: hotel, Museo - taller, restaurante, una de las postales más reconocidas del Uruguay y la obra que marca su legado.

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Te contamos el vínculo del autor con Casapueblo en esta nota 

Música y Cine

En 1967 fue co-guionista de la película Batouk, dirigida por Jean-Jacques Manigot, largometraje que participó en el Festival de Cannes de ese mismo año.

En cuanto a la música, siempre estuvo vinculado al candombe, decorando con su arte los tambores de comparsas lubolas, desfilando con ellas incluso hasta el último año de vida

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Mural en la OEA, Washington DC, tiene 162 mts de largo (Foto: OEA OAS)  

1997: Mural en el Hotel Conrad

Por razones de remodelación, el mural ya no se encuentra a la vista, fue quitado en el 2013 por un especialista enviado por el mismo Páez Vilaró para tal fin, y aguarda su nueva ubicación.

Una noche, Vilaró invitó a cenar a unos amigos al Hotel Conrad, Gustavo Oliveros, gerente de Casapueblo, y Rosana, su esposa. Luego de la velada, al retirarse, pasaron frente al mural: “Esta noche hay que recordarla siempre”, dijo y con un marcador negro que siempre llevaba en el bolsillo, escribió en la ventana de una locomotora que se veía en su obra, las iniciales de sus amigos: G y R. “Ahora va a quedar grabada esta noche”, sentenció.Para Carlos Páez Vilaró, la amistad y su arte siempre fueron de la mano.

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Mural realizado en el Hotel Conrad antes de ser removido (Foto: el mundo de Gissel)

Castillo de Piria

En la década del ‘70, Carlos Páez Vilaró convirtió el Castillo de Piria en un local bailable temático, llamado “La boite de los Espectros”. Lo decoró él mismo con pinturas y esculturas.

En su libro Posdata cuenta: “Mi compromiso consistía en reciclar, restaurar y ambientar con mis pinturas y formas de hierro la monumental residencia del fundador del balneario, don Francisco Piria, para el funcionamiento de la discoteca”.

También narra cómo apenas llegó a tiempo para la inauguración con las decoraciones, y cómo prácticamente se perdió la avant premiere de puro cansancio:  “Di por terminado mi trabajo apenas unas horas antes de la inauguración. (...) Dolorosamente el cansancio me rindió, y mientras brujas sofisticadas barrían los tabúes de la noche blandiendo sus escobas y Drácula en una parte brindaba con Frankenstein, me quedé dormido en un rincón de un desván sin poder participar de aquella “gran premiere”.

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Carlos páez Vilaró junto a Pablo Picasso (Foto: Carlos Presto)

La obra de Carlos Páez Vilaró se extiende mucho más allá de lo aquí mencionado, pasa por pinturas, esculturas, cerámicas y murales, estos últimos realizados en Uruguay, Argentina, Chile, Panamá, Brasil, Polinesia, Australia, Ceylan, Congo, Camerún, Kenya, y Estados Unidos, entre otros.

Su legado persiste, y su presencia insiste en quedarse en la memoria de su pueblo, en las huellas de su obra, y en los recuerdos que dejó como ser humano tan grande como humilde y sencillo.

“Por momentos entro en el delirio de tocar las obras realizadas para constatar si en verdad existen o, en mi fiebre de querer hacerlas, las construí en mi mente. Pero entonces esculturas, pinturas dibujos, grabados, vitrales, planos, objetos de toda índole, proyectos alocados, colecciones, escritos se asoman y me acechan ratificando así la realidad", Carlos Páez Vilaró; Posdata.

Carlos Paez Vilaró falleció el 24 de febrero de febrero de 2014 y fue despedido y homenajeado por todo el pueblo uruguayo.


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