15 cosas que no sabías de Rocha | Casas en el Este


Curiosidades, leyendas y datos increíbles de la costa rochense


15 cosas que no sabías de Rocha

Los amantes de la costa uruguaya conocen bien la belleza de Rocha en cada uno de sus balnearios que, con identidad propia, brillan desde El Caracol hasta Barra del Chuy. Pero incluso para quienes más han explorado las playas rochenses, se esconden algunos secretos que, al conocerlos, te ayudan a disfrutar aún más lo que esta hermosa tierra tiene para ofrecer. Te contamos 14 cosas que no sabías sobre Rocha y que te van a dejar queriendo investigar más.

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Si hay algo que caracteriza las costas de Rocha son los naufragios. Este es el del Tacuarí, caído en 1971 en el islote del Polonio, bajo circunstancias que nunca fueron aclaradas del todo. Se dijo que transportaba carga radioactiva, aunque eso nunca se pudo comprobar.

Curiosidades de La Paloma

1) Una peculiar comunicación a distancia

No siempre existieron los smartphones. En La Paloma, los primeros habitantes estaban bastante lejos entre sí; las casas se desparramaban por la zona al azar y sin límites fijos a fines del siglo XIX y principios del XX. Si un vecino necesitaba ayuda no era fácil pedirla, así que implementaron el siguiente mecanismo: las casas contaban con un mástil improvisado, un palo lo suficientemente alto como para que se viera de lejos el pañuelo rojo que se colocaba en la punta en caso de que los dueños de casa tuvieran algún problema. Los vecinos, solidarios, siempre acudían para auxiliar a quien necesitase socorro.

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Antigua imagen de La Paloma

2) Las singulares “fonoeléctricas”


Así se le llamaba a unas excursiones desde Montevideo a La Paloma que se hacían los domingos, a comienzos del siglo XX. Se viajaba en trenes con parlantes por donde se escuchaba música y anuncios publicitarios durante todo el día. Las fonoeléctricas fueron claves en la consolidación de La Paloma como un destino turístico importante.

 

3) Alerta de tiburones


¿Alguna vez se te ocurrió pensar que los tiburones habitan nuestras aguas? Al menos a fines del siglo XIX, pocas personas se atrevían a bañarse ante el rumor de que el agua escondía tiburones, sobre todo en la zona de La Paloma. Algunos testigos estaban seguros de ver las aletas a lo lejos, la gran mayoría prefería no poner a prueba el mito y se quedaba en tierra firme para no tentar la suerte.

 

4) El mayor pesquero de América


Hasta la década de 1950, La Paloma era el primer pesquero de América y el quinto en el mundo, con una enorme riqueza y variedad peces. Durante la Segunda Guerra Mundial, en La Paloma se pescaba mucho el tiburón vitamínico, más conocido como Cazón, que se vendía en grandes cantidades a las tropas aliadas debido a su  alto valor nutricional. La abundancia era tal que, al tirar las redes, de inmediato se llenaban con este depredador; algo muy peligroso porque al subirlos al barco muchos de ellos aún estaban vivos y eran muy agresivos.

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Pesca de tiburones en Rocha a mediados del siglo XX

 

5) Batlle Berres y las carreras de bicicletas 

La Paloma era también el lugar preferido para veranear del Presidente Luis Batlle Berres, que solía jugar al fútbol con los vecinos en la playa Anaconda y llevaba, como recuerdo, un diente de tiburón que le regalaron. Una historia que se recuerda con cariño por los habitantes es que en la década de 1940 se organizaban carreras de bicicletas en el balneario, y el Presidente era el juez de llegada en el circuito improvisado.

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Veraneantes en La Paloma, 1930. A la izquierda se aprecia un taxi-coche de la época.

6) La tragedia del primer faro


El faro que hoy vemos en La Paloma es en realidad el segundo que se levantó en esta zona. El primero nunca terminó de construirse: era el año 1872, la torre ya estaba concluida, tenía 30 metros de alto y solo faltaba colocar la maquinaria, pero una gran tormenta causó un terrible derrumbe y murieron 15 trabajadores en la tragedia

La escritora e historiadora Malvina Sánchez nos cuenta más: “No está escrita, es de tradición oral, pero en La Paloma todos conocen la historia de la tragedia. Lo curioso es que un albañil, que era capataz de la obra, previó que se iba a caer la construcción ya que los materiales no eran los adecuados para una torre de aquellas características, y se lo informó al ingeniero a cargo del proyecto (en aquel entonces no había arquitectos, eran ingenieros). La discusión fue muy fuerte, y a pesar de la inmensa tormenta, el albañil se fue ofuscado. Esa noche el faro se derrumbó, atrapando en su interior a los jóvenes italianos y de otras partes de Europa que venían a hacer la América y que dormían en el interior de la obra”. 

En 1874 finalmente se terminó de construir el segundo faro, y es la fecha que se toma como referencia para la fundación oficial del balneario.

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Pintura de 1890 realizada por Ciro Pini, el primer farero de La Paloma, quien también era pintor. Se lo ve a él con su familia y al fondo el Faro junto a las casas de piedra destinadas al alquiler. (Fuente:www.revistahistoricarochense.com.uy)

 

7) La primera maestra de La Paloma y la increíble historia de cómo llegó su familia al balneario

La historiadora Malvina Sánchez nos comparte otra historia curiosa y bellísima de La Paloma sobre su primera maestra, que era descendiente de una náufraga. “El barco donde su ancestro viajaba encalló en las peligrosas costas de La Paloma, y la embarcación solo tenía un bote salvavidas, que el egoísmo del capitán decidió sería solo para su esposa y sus hijos. Así que le dijo a la tripulación que se salvaran como pudieran”.

“La mujer que luego sería parte del árbol genealógico de la primera maestra de La Paloma, no era familiar del capitán pero sí era muy valiente, así que decidió tirarse al agua y nadar, en aguas infestadas por tiburones. Ella venía para reunirse con su familia, y no estaba en sus planes morir ahogada o en el interior de un tiburón. Así que nadó y nadó, llegó a la orilla y se salvó y quiso la buena fortuna que al poco tiempo se reencontrara con su hermano que, ella no lo sabía aún, pero estaba muy cerca, trabajando en las obras de construcción de la Iglesia de Rocha Nuestra Señora de los Remedios. De esa aventura proviene la familia de la primera maestra de La Paloma".

 

Curiosidades de Cabo Polonio

8) Joseph Polloni: el navegante detrás del nombre del Cabo 

En 1753 un barco con un pomposo nombre (Nuestra Señora del Rosario, Señor de San José y las Ánimas) naufragó en las costas de Rocha con 300 personas a bordo, frente a lo que hoy conocemos como Cabo Polonio. ¿Por qué el poblado no toma el nombre del barco? En el siglo XVIII era común abreviar el nombre de los barcos, pero es probable que un nombre tan largo se haya rebautizado coloquialmente como “el barco de Polloni”, ya que su capitán se llamaba Joseph Polloni


La leyenda sobre su capitán pesa mucho más que el extenso nombre de la nave: el navegante, de 25 años de edad, llevó sano y salvo el barco hasta ese punto de su travesía, pero tomó la pésima decisión de vaciar algunas botellas de vino en su garganta traídas desde Chipre. Tanto él como su primer piloto fueron muy buenos en esa labor bebedora pero no tanto en dominar el barco bajo los efectos del alcohol. Polloni terminó estrellando el barco contra un arrecife una jornada con buen clima, aunque su irresponsabilidad no cobró víctimas fatales. Tras el naufragio, se dio a la fuga en estado de ebriedad. Posteriormente fue detenido, pero se fugó del cautiverio y nunca más lo volvieron a ver.

 

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Faro de Cabo Polonio en 1910

 

9) La expedición a la Antártida que hizo escala en el Polonio


Increíble pero cierto: en 1897, la primera expedición a la Antártida que conquistó la proeza de pasar un invierno en el continente helado, recaló en Cabo Polonio cuando iba camino a su destino. El viaje lo hicieron a bordo de la fragata “Bélgica”, bajo el mando del conde Adrien de Gerlache. Se detuvieron en nuestras costas para evitar los fuertes vientos que amenazaban la embarcación; pero los meteorólogos y geólogos a bordo aprovecharon la oportunidad para estudiar la zona y hasta realizaron un croquis de la playa La Calavera. 
Entre la tripulación se encontraba Roald Amundsen como segundo oficial; quien aún no lo sabía pero en 1912 sería el primer hombre en llegar al Polo Sur geográfico, y estuvo, casi sin querer, en Cabo Polonio.

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Roald Amundsen; el primer hombre en llegar al Polo Sur geográfico y que antes pisó Cabo Polonio.

10) La Mujer Gaviota de Rocha

Desde Cabo Polonio hasta Punta del Diablo flota una leyenda que habla sobre una mujer que no conocía lengua humana, pero que podía hablar a la perfección con las aves, imitando fielmente su canto. Los relatos insisten en que no era una aparición sino una persona real que durante muchos años fue vista por las playas rochenses. Nada de espectros o fantasmas: era una mujer, la Mujer Gaviota

Los más viejos habitantes de la zona seguro la recuerdan vestida de harapos blancos sucios, cantando como las gaviotas y conversando con ellas. La leyenda dice que los pájaros la rodeaban y se paraban sobre sus hombros, porque la conocían desde bebé: se dice que nació de un amor incestuoso, su madre la abandonó a orillas del mar y las gaviotas la salvaron y la criaron. Los testimonios no son tan viejos, se remontan hasta los años ’90, y aún se la recuerda.

“Me acuerdo, sí, de la Mujer Gaviota. ¡Antes eran tan comunes esas historias...! Hay quienes decían que era como una luz de noche, y que a donde iba era porque había un tesoro. Y cuando aparecía una moneda antigua o algo, se asociaba enseguida con la Mujer Gaviota.” (Daniel, Comunidad Cabo Polonio, extraído del trabajo para la UNESCO titulado “El último santuario” realizado por Néstor Ganduglia y Silvia Scarlato).

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Más curiosidades: Extrañas formaciones tubulares que emergen de la arena en esta foto captada en la década del ‘50 en Cabo Polonio. No son otra cosa que fulguritas: tubos que se encuentran en la arena y se producen por la caída de un rayo sobre la superficie.

 

11) Las misteriosas palomas de la Isla Encantada

A la vista del balneario Cabo Polonio, a 850 metros de la costa, la Isla Encantada forma parte del minúsculo archipiélago llamado Islas de Torres. Allí se forman cuevas que sirven de refugio a los lobos marinos. ¿Por qué se la llama isla “Encantada”? La leyenda cuenta que dos palomas blancas habitaron por más de cincuenta años en sus rocas, cuidando un tesoro escondido por algunos náufragos navegantes. El tesoro nunca fue visto, pero las palomas vaya que sí. Los marineros las tomaban como mensajeras de calamidades; así que de ser vistas, había que dar media vuelta y desandar el camino, dando por terminada lo que sea que ese día estuvieran haciendo los hombres en el mar.

Algunas voces hablan no de dos sino de muchas palomas (tal vez hijas de la pareja inicial que se calcula llegaron a bordo de alguna embarcación, probablemente la Heatherside, encallada en esa zona en 1913). Si bien verlas era mala señal, nadie les hizo daño nunca: las consideraban buenas ya que advertían del peligro y daban tiempo a los navegantes a retroceder y ponerse a salvo de la desconocida desgracia que podía caerles encima de seguir adelante. Algunos afirman que aún se ven.

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Imagen de la Isla Encantada, captada alrededor del año 1950


Curiosidades de Aguas Dulces

 

12) Los primeros pobladores de Aguas Dulces y los ranchos quemables


Toda la zona de Aguas Dulces y Barra de Valizas era conocida ya en el siglo XVIII como el Rincón de los Olivera, ya que las tierras pertenecían a la vieja Estancia del Palmar, cuyo dueño era Don Manuel Álvarez de Oliveira. Cuenta la historia que la viuda de su hijo y heredero de las tierras, Doña Serafina González, permitió que se instalaran allí familias con enfermos de tuberculosis que por recomendación médica debían vivir en la costa para respirar el aire puro del mar. 

La única condición que imponía ella era que los ranchos fueran fácilmente descartables (hechos de paja), para eliminar la enfermedad. Esas familias fueron las primeras en instalarse en lo que hoy es el balneario. Ayudó mucho para el desarrollo del lugar lo fácil que era encontrar agua dulce, y así se fortaleció también el nombre que finalmente tomaría la población. Al principio los ranchos se quemaban una vez las familias se marchaban de las tierras. La costumbre se mantuvo con el hijo de Doña Serafina, pero luego muy lentamente se fue abandonando y se fue afianzando una población estable. 

 

13) Horarios para bañarse en la playa de Aguas Dulces

A principios del siglo XX los baños en la playa del balneario tenían dos horarios: uno para mujeres, establecido entre las 10 y las 11 de la mañana, y el otro para los hombres, en la franja que abarca las 11 y las 12. Por supuesto, en nombre del decoro, la playa también estaba dividida en sectores. Los domingos, el encargado de hacer cumplir con esta reglamentación era un policía que venía desde Castillos.

 

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Antigua imagen del viejo poblado de Barra de Valizas.

14) El Pueblo Fantasma

Observa las construcciones que se ven en la foto anterior... hoy están en ruinas, consumidas por el viento y la arena, sepultadas en los médanos, convertidas en un pueblo fantasma. Los primeros pobladores se instalaron primero en el margen sur del arroyo Valizas, pero tuvieron que abandonar sus propiedades y comenzar de nuevo en el margen norte, donde la zona tiene mejor resguardo de los vientos y la arena. Allí es donde hoy se levanta Barra de Valizas.

15) El Principito en Laguna Garzón

En la zona cercana a la laguna, después de la Segunda Guerra Mundial, funcionaban las primeras líneas de correo aéreo. Una compañía francesa llamada Latecoere tenía allí un campo de aterrizaje y aprovisionamiento. El autor del célebre libro “El Principito”, el francés Antoine de Saint-Exupéry, era piloto de avión y fue uno de los que aterrizó en la zona llevando y trayendo correspondencia a través del océano, como empleado de la empresa. 

 



Agradecemos especialmente la historiadora Malvina Sánchez, autora del libro “De paseo por el cabo Santa María”, por sus aportes para las curiosidades de La Paloma.


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